Un invierno con mucho frío, de ese que te congela los huesos y hace que tu naricilla se torne roja. En invierno una simple chispa se aprecia, pues da calor. Siempre, inevitablemente, creemos que la chispa va a crecer algo mas, pues poco a poco vamos queriendo mas calor. Es todo pura ambición. La mayoría de las veces, en lugar de crecer, como esperamos, se apaga. Y luego, como era una simple chispa, no deja ni cenizas. No ha habido tiempo suficiente para dejar cenizas.
Puedes intentar que la chispa se encienda, aun corriendo el alto riesgo de que se apague y te quedes sin nada. O puedes conformarte con la chispa, si te da el calor que necesitas, en lugar de todo el que anhelas.
Arriesgarse, a veces, está bien. Otra veces... no.
martes, 30 de noviembre de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario