Ojalá no me doliesen las palabras, incluso aquellas que vienen en forma de broma. Ojalá no me importase lo que los demás piensen o dejen de pensar de mí, o incluso lo que yo misma pienso de mí.
Lo peor es que mi peor enemigo soy yo, mis ojos y mi forma de odiar cualquier cosa que pienso o siento.
Pero jamás entenderé por qué alguien iba a poder quererme si no consigo quererme yo a mí misma. Ni lo mas mínimo, ni por un momento.
Es curioso lo difícil que es agradar a los demás y es una mierda que sea aún mas difícil agradarme a mí misma.
Estoy cansada, saturada, agobiada y triste. Y solo quiero buena compañía, un abrazo y olvidarme del mundo.