Tan sencillo como hacer click en ese botón verde y que empiece una película. Así de fácil aparecen a veces algunas cosas en la vida.
Ella, tan soñadora como de costumbre, se había despertado de su sueño como nueva, con ganas de salir y sonreír de una vez por todas. Lo primero fue sencillo, lo segundo ni siquiera esperaba conseguirlo, y no tenía pensado preocuparse por ello en un largo tiempo.
Y entonces alguien sonrió a lo lejos y ella se giró a mirarlo. Los ojos marrones que la miraban eran los mismos que había visto aquella noche en su extraño sueño, aunque ella a penas recordaba el transcurso de éste, y mucho menos aquella sonrisa.
Y sonrió. Y era lo mas importante en ese momento, que había sonreído por fin, sin esforzarse como de costumbre. Y sus ojos marrones se volvieron esos ojos brillantes que podían alegrar a otras personas con una mirada.
Es la suerte, que llega sin esperártelo, pero también se va de pronto cualquier día de lluvia y te deja las mejillas congeladas y húmedas, con una manga de tu jersey empapada.
Y es por esto que existe el "Carpe Diem".
martes, 16 de noviembre de 2010
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