sábado, 15 de noviembre de 2014

15.11.13

Cuantos cientos de horas espere que llegase ese momento con una ilusión inimaginable. Iba a ser el finde perfecto, nada podría estropearlo. Excepto, obviamente, el exceso de conocimiento e intuición.
Porque, si, yo sabia desde antes que iba a ocurrir, que mi corazón se iba a partir en mil pedazos pronto.
Cuando quedaba, quizá, una decena o dos de horas para el momento que llevaba esperando ansiosamente tantísimos días, fui consciente de lo que pasaría cuando ese momento terminase. Cuando ese fin de semana llegase a su fin.
Sabia que, aunque no fuese a perder a esa persona que tenia a mi lado, tampoco iba a volver a compartir un solo minuto mas de la misma forma que había compartido todos los anteriores a su lado.
Hoy, un año después, sigo con eternas dudas sobre aquello, pero he aprendido cosas, como que no esta mal no entenderlo todo, y que, seguramente, no fui la única culpable. En el momento en el que idealizas a alguien -consecuencia del amor, quien sabe- tiendes a sentir que esa persona no comete errores y te los adjudicas absolutamente todos a tu persona. Por suerte, no es un sentimiento eterno, y cuando empiezan a desvanecerse esos sentimientos te das cuenta de que ni él es tan perfecto, ni tú tan imperfecta. Todos somos humanos. Todos aprendemos de nuestros errores. Todos nos formulamos diez mil preguntas a lo largo de la vida, de las cuales solo conseguiremos responder 10, si tenemos suerte. Todos estamos un poquito perdidos. Todos merecemos ser queridos alguna vez, ser comprendidos. Todos necesitamos expresarnos. Todos sentimos, aunque no queramos. Todos amamos algo.  Todos.
Y que te rompan el corazón una vez, y dos, y tres, no debe hacer que pierdas la esperanza, y mucho menos que dejes de quererte. 
Al final del camino, estáis tu y tus recuerdos. Por eso se que, cuando llegue allí, me querré lo que no se quererme ahora mismo, y aquel 15 de Noviembre sera un día precioso en el que disfrute de mi grupo favorito junto a personas especiales a las que quiero y, sobretodo en ese momento, quería con locura.