sábado, 31 de diciembre de 2011

Feliz año. (I)

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Hace un año no me imaginaba que el 2011 me iba a traer tantas cosas buenas. Las malas han sido bastante escasas. Si el 2010 fue mi año favorito, éste año lo ha superado con creces. Así que voy a hacer... el resumen:

El año empezó con la mejor de las compañías y en una fiesta en la que solo estábamos nosotros y nada mas importaba. Con Wendy Sulca y Golimar como banda sonora, litros de alcohol, risas, y... bueno, todo quedó plasmado en los vídeos de aquella noche.
Enero fue un buen mes, que dio paso a febrero, que nos llevó a Madrid, a conocer la casa de Boto y a sus amigos Jorge, Alberto y Fran. Fuertemente marcado por aquella noche en la que nos perdimos en Alcorcón y su  "Antonio de noche". Sin olvidarme de las demás personas que vi aquel fin de semana. Febrero también fue el mes de los viernes viendo series en el piso de Kristy, rompiendo el... ¿qué puto pájaro era aquel que tirábamos al suelo y explotaba en mil pedazos? ¿Un cuervo? ¡Da igual! Febrero fue bastante genial.
En éstos dos primeros meses, solo recuerdo una cosa mala: saber que echaría de menos verte. Y hacerlo. Pero de todo lo malo se puede sacar algo bueno, y yo, en cierto modo, lo hice.
Después vino marzo, el mes que trae mi fiesta favorita: Carnaval. El mes de marzo siempre es bueno. Un viaje a León para celebrar el cumpleaños de Cory, y volver con mi pequeña Dharma, que me tiene enamorada. Y la primera locura capilar: el fucsia de las puntas. El año no había hecho mas que empezar.
Abril. Volver a tener esa sensación de que algo puede ocurrir. Mirar la puerta cada diez segundos. La comida en la calle, que exceptuando el susto de Boto, podríamos decir que fue un día genial. Lo petamos bastante con nuestra haima, el submarino y la cachimba, desde luego. Espicha con Boto. La visita de Óscar. Buenos tiempos.
Mayo. Un gran mes. Un gran gran gran mes. Inolvidable. Tanto la visita express a Madrid y la tarde con Nacho, Javi y Sergio. El SOS 4.8, que fue mi primer festival (desde luego, no el último) con The Kooks. Conocer a Bea, Vic, Lucasito, Saha y compañía, y volver a ver a los que ya conocía. A Oct que le echaba de menitos. Bea es amor. That's it. Y seguimos con el candado especial con Boto, con las manifestaciones, la visita al Niemeyer, las tardes sin mas, en el parque Ferrera. Conocer a Kef, Lidia, Angelo, Isma, Redondo, Joss y compañía. Kef, que es adorable, y le quiero mucho. Mi rubio favorito, sin duda. Y que volvió a unirnos a Carla y a mi, y es algo que siempre le agradeceré. Carla, te quiero. Las bárzanas molaron demasiado. Ah, y me corté el pelo éste mes. Qué penica.
Junio llegó con muchas risas, felicidad. Muchos fines de semana en el Búho todos juntos. El cumpleaños de mi perro-flauta favorito. La fiesta en la casa TAL, épica. Epiquísima. Aquello fue un día inolvidable, demasiada locura. DcodeFest: All Time Low. Si, había mas y fueron geniales, pero ATL marcó aquel festival.
Julio es un mes de esos que no los ves venir. De esos que los ves y dices "¿de verdad?" y de pronto son las fiestas de Piedras Blancas. Y estás tu. Y está él. Y está todo el mundo. Y es fantástico. Y ves los fuegos artificiales con gente adorable. Y te caes 6 veces y a nadie le importa, aunque tu pierna esté sangrando, porque eres feliz. Y cuando terminan, de pronto, estás en el concierto de Paramore, y en Arti con Cory y Kristy diciendo estupideces y riéndonos como tontos en Madrid. Y te estás despidiendo de ellos porque se van al FIB y los odias un poquito en el fondo, pero sin saber cómo, dos días después tu también estás en el FIB. Estás en el FIB, ves a los Arctic Monkeys, y eres feliz. Muy feliz. Y están Lucas y Bea también, y eso hacer que tu felicidad se multiplique exageradamente. Y no voy a olvidarme de mencionar la Semana Negra. Y de éste mes, si puedo mencionar algo malo, es ella.
Y de pronto, estamos en Agosto, y no sabemos como... pero el Xirin fue bastante genial, exceptuando cosas, como siempre. Y hay una Epic Party en mi casa, con beerpong, mojitos y bicho malo pillé. Soy Squirtle y Boto es Bellsprout. Y tengo el pelo rosa. Y luego naranja. Y es San Agustín y tenemos visita de Madrid. Y de pronto soy mas rubia. Mi pelo enloquece, yo enloquezco, y todo es una locura, pero una locura sana. Y nos vamos a Madrid a despedir a Nacho, y acabamos viendo Super 8, y acabamos en el Kinépolis con David y sus amigos también. Así, sin comerlo ni beberlo. Y de fiesta con Manu. Todo genial.
Y Septiembre nos trae la Fiesta Caníbal, con médico de familia. Grandes momentos. Y mi pelo, de pronto, es azul. Algo que tachar de mi lista cosas que hacer antes de morir, esa espinita clavada ha salido por fin. Lori Meyers. Conocer a Lori Meyers. San Mateo, días buenos.
Octubre nos sorprendió con otro viaje a Madrid, para ver a The Kooks. Quedarme sin voz, y perdonarles que se hayan equivocado en mi canción favorita. Conocer a Andrea, que es genial. Ir al Independance con ella y Hotarusita y bueno, ya sabéis, enamorarnos de Dani Less.
Y Noviembre, a parte de un gran Halloween, personalmente me trajo turbiedad. Turbiedad extrema. Muy extrema. Ya sabes, de esa que la piensas y dices "¿pero tú que coño haces con tu vida?" y eso. Bueno, y voy a hacerles mención especial a One Direction, porque se lo merecen. Porque los amo.
Diciembre aun no ha terminado, pero le quedan horas de vida. Remarco el picnic con Boto, que fue un gran día. Remarco mi regalo de Navidad por parte de Carla y Kristy: entrada para Simple Plan. Remarco a mi madre, que es genial. Aunque... éste año he perdido gran parte de mi espíritu navideño, pero sobreviviré.

El 2011 ha sido un año inolvidable. Con gente inolvidable. Con música, mucha música. Y de hecho, haré después otra entrada, sobre lo que viene siendo "mi año musical".

No me he olvidado de nadie, pero la entrada ha sido escrita con prisa, porque me voy a ir a tomarme unas cañitas con Botusín en media hora, y sigo en pijama...

¡¡¡Feliz año!!!

domingo, 25 de diciembre de 2011

Madrugadas navideñas en tuiter.

Se que estas pelis con final feliz no existen, pero yo no quiero un final, ni una peli. Se que es imposible, pero aprendi a tener esperanza, a creer en la magia... Y es Navidad. Y aun cierro la puerta de mi portal esperando que aparezcas, y cruzo cualquier esquina esperando verte, y espero un abrazo, siempre, tuyo. Y te miro y mi estómago se vuelve loco, y encuentro mil mariposas revoloteando... Pero aunque me miras, no me ves... Y volvemos a la misma historia, donde te quiero y tu ni te fijas en mi. O donde soy tu amiga cuando tu eres mi sueño. Y pasan los minutos, dias, semanas, meses, años... Sin poder evitar nada. Sin poder conseguir ni una estupida oportunidad. Porque lo único que quiero es hacerte feliz todos y cada uno de los segundos de tu vida, sin importar nada mas... Y es que verte sonreír sería el mejor regalo del mundo para mi. Ver ese brillo de tus ojos al mirarme sería mi razón para existir. Creer que de verdad alguien como tu podría quererme sería una estupidez, y por eso está escrito aquí en lugar de dicho cara a cara. Ya he hecho demasiado ridículo queriéndote y aun me espera un rato mas. Y con suerte no lo leerás. Y con suerte nunca sabrás que eras tu, guapete, a quién dirigía éstas palabras. 
Basado en hechos reales. Cenicienta nunca existió y siempre volvía a casa después de las 3am. La vida es asi.

viernes, 9 de diciembre de 2011

What makes you beautiful.

No es como si no supiese ya que las acciones que el mundo desea ver de mi son, en realidad, las correctas. Es tan simple como no saber controlarlo. El autocontrol nunca ha sido mi fuerte, se podría decir que soy una persona impetuosa, impulsiva. No es que me encante, y tampoco me desagrada, es simplemente como soy, y no puedo arreglarlo, porque realmente no hay nada que arreglar, no estoy estropeada.
Cada momento que pienso en ti está dividido en dos pensamientos totalmente opuestos: lo poco que te mereces que lo pase mal por ti y lo mucho que me gusta pasarlo bien contigo. Pero realmente he perdido bastante parte de la esperanza que tenía contigo, y solo me queda la resignación a quedarme estancada en tu juego. Y no es que sea algo que deteste, es que no debería, porque ni es lo correcto, ni me hará feliz a largo plazo. Y, desde luego, no tiene futuro.
Parece ser que me gusta demasiado meterme a jugar en terrenos ajenos donde se de antemano que saldré perdiendo, solo que la esperanza hace que me lo niegue hasta que empieza a ser evidente.

Eso si, aun no me explico como tienes tantos cojones de tener esos fallos tan enormes a la hora de jugar, guapo, que podría destrozarte fácilmente con mas fallos como ese. No me obligues a hacerlo, no quiero acabar devolviéndote el daño que me has causado, porque se que has sido inconsciente e inocente. Pero si me pillas en éste mismo estado de ánimo otra vez, no respondo de mis actos...
Avisado quedas, aunque no lo leas.