viernes, 10 de junio de 2011

I bet.

Las cosas nunca salen como esperamos, y lo sabemos. Entonces, ¿por qué seguimos esperándolas? Realmente, si algo he aprendido desde que empecé éste blog es que las mejores cosas ocurren siempre cuando menos te lo esperas.
Aun recuerdo cuando salía de fiesta un fin de semana sin preocupaciones, mas que reírme, bailar y hablar con mis mejores amigos, y a veces, como era nuestra gran tradición, hacer amigos. (O "makin' friends con m&m's".) Y hoy por hoy los fines de semana no son fines de semana si no acabo con el corazón un poco mas roto o con sentimientos superficiales y totalmente pasajeros a flor de piel. O bueno, de vez en cuando, igual el corazón se arregla un poquito, pero eso últimamente ocurre muy pocas veces.
El caso es que he decidido cambiar algunos aspectos de mí misma que no me gustan, empezando por esa constante preocupación sentimentalista que me rodea día si y día también y me impide ser tan feliz como debería ser. Así que éste fin de semana van a cambiar algunas cosas... O eso espero. Y aunque sea solo una excepción, pero hará de éste fin de semana un fin de semana excepcional.

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