miércoles, 25 de mayo de 2011

No regrets?

Lanzada, quizás alocada, o digamos, mejor, impetuosa. Así soy yo. En base a que mi filosofía primaria es algo asi como "mejor arrepentirse de lo que haces que de lo que no haces". Pero siempre con cierta reflexión por delante (y posteriormente también).
¿Cómo he adquirido ésta forma de pensar? Al pensarme demasiado ciertos asuntos y perder el tiempo de tal manera que, cuando decidía por fin hacer algo, ya era demasiado tarde. ¿Y qué me queda entonces? Arrepentirme de no haber aprovechado la oportunidad que se me había presentado por culpa del miedo, de la cobardía, o de mis putos pensamientos, sin más.
Poco a poco voy tomándome mas en serio ésta "filosofía", sobretodo después de varios arrepentimientos y mucho pensar. Pero hay un tema en el que, por mucho que me arrepienta después, no puedo evitar que gane el miedo: El amor.
Es casi imposible (al menos por ahora) que me deje llevar con alguien que sé de antemano que podría resquebrajar los muros que tengo construídos o que podría llegar a volverse muy especial. Por aquí ando con pies de plomo, porque tengo miedo, aunque la mayoría de veces sea un miedo irracional, pero hace que, al ver a alguien volverse mínimamente importante, me aleje.
Ésto ha sido siempre así, excepto con tres personas. A la primera le hice daño. La segunda me lo hizo a mí. Y la tercera... Bueno, ¿quién sabe qué pasará con la tercera? La tercera está demasiado presente a veces (muchas veces, a decir verdad.)
Aunque, de todas formas, no quería hablar de la tercera persona como la mas importante hoy, ni la primera aunque haya sido la que más tiempo estuvo presente en mi vida. Es la segunda la que hoy se ha ganado otro trozo de mis pensamientos, que están tan revueltos y confusos ahora mismo (y desde hace un breve período de tiempo, a decir verdad. Uno muy muy breve).
Pues resulta que conozco su forma de ser, y él conoce la mía. Y sabe jugar perfectamente a éste juego que tanto me asusta. Y sin miedo, no como yo. Y sigo siendo como soy y como era, que cualquier cosa especial que me ocurra no se me olvida fácilmente si de verdad la he sentido así. Y por eso, seguramente, haga lo que haga, siempre podrá tener consigo un trocito de mi. Y siempre estará en mi cabeza esa pequeña parte que corresponde de él. Esa duda. Y aunque se cómo termina ésto (porque recordemos que todo tiene un principio y un final, porque sino no existiría una causa) y no es de una forma divertida, se que el tiempo intermedio que compartamos será siempre un buen recuerdo, de esos que no se olvidan fácilmente. Y parafraseando a Charlie Pace diré que, cuando sea vieja, "memories are all I've got". O, también, "all that matters is that we felt it".
De todas formas, la brecha que conseguiste abrir en la pared que tanto me había costado construír, sigue levemente abierta, pero solo para ti.

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