lunes, 11 de abril de 2011

The green apple.



Una noche que empezaba como cualquier otra. Una joven, con su larga melena ondeando al viento, caminaba sola con destino a alguna de esas fiestas que nunca se perdía. Llevaba puesto un vestido nuevo, comprado especialmente para aquella ocasión, y lo combinaba con sus converse a juego con su pelo rosa. Sí, quizás fuese una combinación de lo mas pintoresca, pero aquella chica no era, para nada, como las demás. De hecho, en pleno otoño ella había decidido dejar su abrigo en casa, y dejaba ver a la luna sus suaves y delicados hombros mientras llegaba a su destino. El corazón le latía mas fuerte de lo normal y temblaba ligeramente, pero ella sabía que el frío de la noche no tenía nada que ver con todo aquello. Era él.

De él, a simple vista pensarías que era uno de esos chicos con dinero que buscan a la chica mas correcta y mejor posicionada del instituto, que jamás se podría fijar en la joven de pelo rosa desde su corazón. Pero no era, para nada, así. El joven estaba enamorado de ella, y ella ni siquiera se lo imaginaba, aunque el sentimiento fuese mutuo. Se habían conocido en los pasillos el día mas embarazoso de la adolescencia de ella, cuando resbaló delante del instituto y fue el centro de todas las risas. Pero ella ya a penas recordaba aquel momento como uno malo, sino que al pensar en aquel día solo podía pensar en la sonrisa del chico y su tímido "¿estás bien?". Después de varios días, empezaron a hablar por internet y poco a poco ambos fueron sintiendo algo especial. Pero, por desgracia, todo era peor cuando se veían cara a cara, pues la timidez y los nervios les jugaban una mala pasada y, muchas veces, les impedían poder mantener una conversación. Pero aquel iba a ser el día que todo cambiase...

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