sábado, 15 de enero de 2011

Condenada a mirarte desde fuera

Soy rara, o mejor dicho, soy edición limitada. Me gusta ir al cine sola, o ver pelis para llorar en mi casa. Pero a la vez me encantaría que, por una vez, me dijeses de ir al cine juntos. No soporto ver mis series favoritas la primera vez en compañía, a no ser que haya viajado 6 horas para verlo con los mas frikis que conozco. Me gusta la música muy variada, y escuchar ñoñadas, y adjudicar una canción a cada recuerdo bonito. Me gusta llorar casi tanto como reír. Me gusta dormir y soñar, aunque realmente sueño aun mas despierta que dormida. Soy vaga, insegura, cobarde, paranoica y demasiado fantasiosa. Soy una niña -o adolescente de quince años- encerrada en la adultez, aunque por suerte mi cuerpo también se niega un poco a crecer. Tengo diez mil defectos y, quizás -y con suerte-, diez virtudes. Y ya no hablemos de los complejos. Duermo con un peluche. Es fácil hacerme reír, pero también hacerme llorar. No soy Ofiuco, y me niego a ser Tauro, porque soy Géminis, bipolar. Me encariño demasiado rápido con alguna gente aunque nunca suelo demostrarlo. Se me da muy bien mentir y fingir que estoy bien cuando no es asi, o fingir indiferencia. Sin embargo, al revés se me da fatal. Me gusta la cerveza y el calimotxo, si, a lo barato. Adoro la lluvia, la niebla, o los días soleados con nubes, para poder mirarlas y buscarles formas. Aun así prefiero la noche al día. Creo que la temperatura perfecta son los 21ºC. No me gusta la playa en verano, pero el resto del año me encanta. Me gusta ver a la gente haciendo skate, surf, y -aunque no pegue- jugar al fútbol. El tenis me parece un deporte aburrido. Me gusta tener razón. Me gusta mucho jugar al poker, al parchís y al scrabble. Y al duro, claro. Al backgammon solo en la DS. Me gustaría ser mas directa y menos vergonzosa cuando me gusta alguien. Estoy loca. Me gusta caminar y me gusta sentarme. Me gustan los abrazos y los besos cortos y dulces. Me gustan los silencios que dicen algo y las miradas bonitas. Me fijo mucho en las sonrisas, aunque siempre de forma involuntaria. Pues me gusta tu sonrisa. Y me gustas tu.

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