sábado, 4 de diciembre de 2010

Lentillas opacas.

Y por alguna estúpida en inexplicable razón pensé que igual era diferente. ¡Qué tonta! Y luego os extrañaréis porque creo que sois todos iguales, y es que muy pocas excepciones conozco... Y alguien me dejó caer una vez que es muy típico eso de que le gustas a quien no quieres y a quien quieres no le gustas. No es mi caso totalmente, porque como ya dejé caer indirectamente entradas atrás, hay gente a la que puedes coger cariño y gente a la que llegas a querer... Por los primeros, ni una lágrima has de derramar. ¿Les quieres? No. Entonces no ha llegado tan hondo, aunque de primeras duela.
¿Lo peor? Tener autoestima suficiente para saber que la otra persona "se lo pierde" y aun así desear que no lo haga. Pues, como ya sabréis quien leéis mi blog (Osea, Kristy), suelo dar muchas segundas oportunidades, y terceras... Es lo que tiene pasarse la vida con esa mínima esperanza, que es lo último que se pierde.

Así que... eso, que aquí espero, muy típico de mi.



PD: Los tios dais to'l asco. En serio, no hay ningun tio (hetero, claaaro) que no sea mínimamente gilipollas.

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