jueves, 28 de octubre de 2010

Shit happens.

Una buena amiga le descubrió un mundo donde poder sentir sin miedo. Ella se lo agradeció y empezó a querer, a mostrar cariño, a recibirlo. "Si das, recibes" es lo que solía creer, así que daba y daba, sin parar.

Pasó el tiempo y encontró quien la quisiese, aunque él no lo expresase con tanta facilidad. Se suponía que ella era a la persona a quien debería aprender a demostrar su cariño, pero aprendió a demostrárselo a otras personas mejor, con mas intensidad y menos miedo.
Ella empezó a pensar, a sentir, que él no la quería tanto como ella a él. Se rompía cuando veía las muestras de cariño hacia otras personas y las mínimas hacia ella misma. "Soy su novia" se decía, y no conseguía comprender por qué aun siéndolo, no lo sentía con ella, "¿qué hago mal?". Decidió que lo mejor sería quererle un poco menos, y no demostrárselo. Quizá lo estaba agobiando y él no necesitase aquello tanto como ella. Quizá no fuese tan importante. Pero ella se pasó, no pudo controlarlo, y el amor que sentía empezó a disminuir cada vez mas rápido, sin ella poder hacer nada. "Quizá si me diese un abrazo, si me demostrase que me quiere..." y ella siguió esperando, tenía esa esperanza, estaba segura de que él acabaría demostrándolo. Pero el tiempo seguía pasando y ella no recibía tanto como daba. "¿Y cómo puedo estar segura de que tu lo sientes si no lo veo? ¿Y como puedo saber que me quieres si prefieres que vea como las quieres a ellas?".

El tiempo pasó y el amor se terminó. El cariño aun seguía ahí, y la culpabilidad, por no haber podido aguantar y luchar mas. Y pasó el tiempo. Ella se volvió mas fría, tenía esa pared que empezaba a impedir que dijese lo que sentía. Empezó a pensar que quizás ni siquiera sentía, que estaba rota. Aunque eso no era cierto, en realidad solo estaba un poco averiada.

Se esforzó, se sintió segura de volver a decir sus sentimientos, de confiar en la gente, de confiar en que si daba, recibía. Y fue feliz recibiendo durante un tiempo, hasta que volvió a la situación inicial. Decidió volver a dejar de querer, como ya había hecho una vez. Había llegado a la conclusión de que era lo mejor para evitar un corazón roto. No lo consiguió. Dejó de darle importancia a tener el corazón roto y aprendió a vivir con ello.

Y cuando pensó que aquel chico, tiempo después, no podía importarle lo mas mínimo en cierto aspecto, descubrió que ahora sabía demostrarle el cariño que sentía a todo el mundo. Entonces llegó a la conclusión de que el problema no era que él no supiese expresarlo, sino que ella era el problema. Ella, su persona. Ella era el impedimento de él para ser cariñoso, para decir "te quiero", para sentirlo y expresarlo. Ahora que ella ya no estaba en su vida desde tiempo atrás, él sabía hacerlo.

Y entonces volvió a romperse un poco más. No creía que pudiese importarle y se encontró por sorpresa llorando en un rincón de su habitación, echando de menos aquello que nunca tuvo y tanto había deseado, y ahora cualquier otra persona tendría. "Si tan solo pudiese volver atrás y conseguirlo..." creía que así, solo así, podría volver a ser feliz.

Pero lo pasado pasado está, así que, en lugar de hacer nada por remediarlo, decidió seguir viviendo con el corazón roto, en busca de alguien que tuviese una tirita y algo para curar el miedo.

1 comentario:

  1. ¿No se le ocurrio pensar que quizas su ausencia es lo que provoco que él aprendiese a querer? Los humanos acostumbramos a aprender de nuestros errores, o al menos lo intentamos, aunque generalmente acabemos tropezando con la piedra de nuevo.

    Yo te regalo una tirita de Pinocho si la quieres:)

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