martes, 5 de octubre de 2010

Neutro.

Mis pulmones no dejaban de respirar en ningún momento, ni siquiera ahora. Por tanto, respiro por y para mi, siempre ha sido así. Al igual que mi corazón late por y para mi, por la misma razón.
Y me siento mejor si no hay quien visite éstos rincones de mi vida, si se quedan en lo que pudo haber sido y en lo que fue, sin llegar nunca a lo que será. Por fin no quiero ni preguntármelo, diré que no lo necesito, pues es la verdad. Mejor seguir caminando.
Siempre he opinado de las cosas que si las alargas demasiado pierden toda su gracia, su esencia... ya sabéis, lo que las hace especiales. Pues lo mismo con las personas, y lo mismo con los sentimientos.
Y de eso voy a hablar ahora, de sentimientos. De cuando éstos empiezan a volverse borrosos en una mente, en... ¿Con qué sentimos los sentimientos? Bueno, no importa, el caso es que, donde sea que estaban todos esos recuerdos tan nítidos como si no hubiese pasado el mínimo de tiempo, donde sentía todos esos sentimientos, ahora quedan recuerdos y sentimientos lejanos, borrosos... desvaneciéndose.
No es que se olviden ni que pierdan su significado, es simplemente que, sin hacer ningún tipo de esfuerzo especial, al contrario que los meses anteriores, se ha cerrado una puerta y he llegado a una habitación nueva donde no hay nadie paseando a cada minuto.
Hablando claro, puedo decir, al fin, que no siento nada. Bueno, no siento nada excepto una felicidad irracional. No es que no sienta nada por nadie, los sentimientos vienen y van, es solo que tengo una paz mental muy extraña en mi y estoy feliz de poder disfrutarla por fin.
Ahora solo falta el trabajo de mantenerla limpia y lejos de cualquier sentimiento de esos que se vienen de visita un fin de semana y al final acabas echándolos a patadas y sintiéndote mal por ello. Aunque éste no ha sido mi caso, porque no me siento mal por ellos.
Fin.

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