viernes, 24 de septiembre de 2010

Trust.

Esa sensación de saber, de estar segura de querer algo, de estar segura de sentir algo...
Y entonces ocurre lo que menos esperas, aparecen mentiras...
Todo se tambalea, como en un terremoto.
Todo deja de ser tan seguro, ya no sabes en quien debes confiar, sobretodo porque no confían en ti.
Una mentira solo trae consigo otra más grande. Traición y dolor.
Y entonces volvemos al punto de partida, en el que estás sola y confusa y no sabes qué creer, en quién confiar, en quién no...
Al final estás siempre tu, tu sola en medio de todo el desastre, es como cuando empiezas.
Una oleada de sentimientos que vienen y van y terminan enterrados bajo la arena y olvidados incluso por su propio cuerpo.
¿Sabes? Hace poco leí aquello de que enamorarse de una persona es darle el poder de destruirte y confiar en que no lo haga, pero... ¿Y qué si lo hace? No puedes evitar las acciones de los demás, así que quizá deba aprender a controlar los míos propios aun más, cuidarme de todo y de todos.
Que al final aquel muro que estaba construyendo no era tan inútil como parecía... pero dejé que alguien lo derribase, y ahora voy a tener que volver a empezar de cero.

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