viernes, 17 de septiembre de 2010

Tiempo.

Ha pasado mucho tiempo, he esperado y esperado. De eso se trataba, de dar tiempo. A todo hay que dar tiempo. Hay que dar tiempo para olvidar ciertos sentimientos, para calmarlos. Hay que dar tiempo para que se solucionen asuntos con gente que, directamente, ignora el tiempo que estás dando. Hay que dar tiempo para ver el sol salir. Hay que dar tiempo para dejar a alguien hacerte feliz. Hay que dar tiempo para dejar de hacerte pregunta, o para obtener ciertas respuestas. Todo se basa en el tiempo.

Pues el tiempo vuela, y lo he visto pasar por delante mío de una forma fugaz en los últimos meses. He malgastado mucho de mi tiempo, ya fuese preocupándome por gente a quien ni le importo, pensando en sentimientos que parecen imposibles de eliminar, recordando viejos tiempos que nunca volverán, haciéndome mil preguntas que probablemente nunca serán respondidas o buscando algo, o alguien, que es fantasía aunque sea real.

Y si pudiese controlar el tiempo, volvería al pasado, evitaría perder cierta parte de mi y luego volvería un poco más adelante, para hacer las preguntas que hoy no me atrevo a preguntar. Además, detendría el tiempo en todos y cada uno de los momentos especiales que, a veces, me cuesta recordar con nitidez, pero me niego a olvidar. Tendría todo el tiempo del mundo para gastarlo lo mejor posible, y no cometer otra vez éste error de malgastar el tiempo que está desapareciendo delante mío sin poder hacer yo nada por evitarlo.

¿Cuanto mas tiempo necesitáis?

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