jueves, 16 de septiembre de 2010

Historia de un miércoles cualquiera.

Llevaba una semana sin muchos ánimos, sin ganas de nada, e incluso me faltaban las ganas, en principio, de quedarme toda la noche por ahí después del concierto de Despistaos. Pero las cosas salieron muchísimo mejor de lo esperado...

Llegamos a Oviedo, compramos comida y bebida. Vamos hacia la plaza, comiendo algo de lo que habíamos comprado por el camino. Pensando, por una parte, que quizás no iba a haber mucha gente, pero por otra parte, que igual estábamos llegando un poco tarde a lo tonto y a lo bobo...

Llegamos allí, las primeras filas repletas de niñas. Las primeras y las segundas y las terceras y... hasta la mitad, digamos. Nos ponemos allí, infiltradas entre mil chicas, subiendo un poco la edad media de la gente de allí, pero era divertido ver algunas cosas, algunas personas. Después de un rato allí de pie, decidimos que es mejor ponernos mas atras, y nos sentamos un rato a esperar.

Hablamos, vemos las publicidades varias de la gran pantalla que había, reímos... Se estaba bien.

Empieza el concierto y ya estamos levantadas y bastante rodeadas de gente, pero sin llegar a ser agobiante como seguramente hubiese sido si nos hubiésemos quedado en la fila que estábamos en principio.

Un concierto genial, divertido... me las sabía todas, aunque no cantasen mi favorita, pero cantaron canciones que me encantan. Venían algunos recuerdos a mi mente, pero siempre traían sonrisas.

Termina el concierto y nos metemos entre la multitud para intentar salir. Digo intentar porque poco mas y ni siquiera salimos vivas de allí. Era lo peor.

Llegamos a un lugar menos agobiante y tras una llamada, quedamos con David y Guille, y después de dar mil vueltas de aquí pa allí, de allí pa aquí, que a dónde vamos, que qué hacemos, que a qué bar, que si ir a CajAstur... etc. Vamos a CajAstur y despues de unos pequeños imprevistos y unas risas con unos caballos de hierro y sus temas familiares varios, así como su sexo... Bueno, en fin, que me voy del tema. Nos fuimos a la Caja Negra, y después de ver un 815, tomarnos una cerveza, hablar, darnos cuenta de que la mesa es una señal de tráfico y colocarnos por el intenso olor a pintura del local, nos vamos.

En el Family, al poco de llegar, encontramos un sofá vacío y, como no, allí vamos corriendo Kristy y yo, como siempre que hay sofás vacíos. Aunque éste no era nada cómodo, pero fue divertido el rato que estuvimos allí. Después me fijé que el otro sofá estaba vacío, y tenía pinta de ser mas cómodo, así que allí fuimos como balas. Y al poco empezaron a poner temazos, como Fluorescent Adolescent! Motivación al 100% ya...

Salimos de allí y decidimos ir al Arde a por el coctel siniestro del que tanto me habían hablado y tras bebér[me]noslo (8-) ) nos vamos al Radio. UNA PASADA. Buena música, buen ambiente, buena compañía. Aunque hacía bastante calor, pero eso se solucionaba con una visita al baño... que terminó siendo lo más divertido de la noche.

Entrar en el baño, abrir el grifo, poner las manos, llenarlas de agua y... dejar que el agua suba para volver a bajar, ésta vez sobre ti. Una gran sensación. Aunque aquello pasó de ser un simple "me voy a refrescar" a ser un "vamos a empaparnos", y comenzamos con las guerras de agua en el baño de los chicos. Menudo charco, menuda mojadura. Pelo, camiseta, pantalones y bambas mojadas a mas no poder, y claro, ahora resfriada, pero no pasa nada... ¡nada que no curen un par de ibuprofenos!

Estaba claro... el caballo era de mala calidad (xDDD).

PD: Vimos a Sollér.

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