martes, 24 de agosto de 2010

You don't need it.

Era tan egoísta que decidió dejarlo todo como estaba, enmascararse en su propia falsedad y volver al principio, volver atrás, sin importarle una mierda tragarse sus repugnantes sentimientos hacia todos ellos. Los había despreciado, y ahora les hacía un desprecio aun más grande fingiendo aquellos bonitos sentimientos hacia ellos. Y no solo despreciaba a esas personas, sino a las que se suponía que desde un principio le importaban. Se suponía, porque éstas últimas habían aprendido ya que éste tipo de gente -él- nunca cambiaba e iba a seguir así siempre. De hecho, sabían ahora de sobra que no debían haber confiado tanto en él. Al menos no de esa forma. Aunque quizá no todos se habían dado cuenta aún. Ella estaba allí para avisarles.
- Toc, toc.
- ¿Quién es?
- Soy yo, ¿puedo entrar?
- No, aquí están cobijados bien a salvo las personas que de verdad importan. Tu importaste, y lo echaste a perder. Yo no soy ninguno de esos a los que vuelves fingiendo no haber problemas, yo no voy a estar ahí cuando decidas que ya no los necesitas a ellos y necesites algo de mí. No, yo no soy así, y estoy cansada de ser otra persona... De que creas que soy otra persona.
Y dicho ésto, se volvió a sentar en su sofá tranquilamente junto a todos ellos. Él desapareció. Ninguno de sus acompañantes en aquel largo viaje se preguntaba dónde estaría, pues había sido su decisión.
El egoísta principal de la historia se fue cabizbajo, pues en ese momento necesitaba algo de ellos... pero no lo iba a obtener.
¿Te gusta jugar con fuego? Pues el fuego se apaga.

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