martes, 24 de agosto de 2010

Sencillez.

X madrugaba, algo poco común en ella, pero tenía un sueño atroz que no la dejaba levantarse de la cama, ligado a sus ganas de volver a sumergirse en aquel sueño que estaba viviendo. Se volvió a quedar dormida, sin a penas resistencia y con una sonrisa en los labios, abrazando la sábana y medio cocida por el calor que inundaba la habitación.
Pasaron unas pocas horas y, justo antes de la hora de comer, se volvió a despertar. Consiguió levantarse sin mucho esfuerzo y tras lavarse la cara con agua fría decidió ponerse con su obligada tarea: estudiar.
Pasó una hora y pasaron dos, y ella ni siquiera se había percatado de que la hora de comer ya se había esfumado y ella seguía con el estómago vacío, situación que, por una parte, le empezaba a gustar.
Su móvil sonó y vio un mensaje de su amigo para verse aquella tarde. X estaba encantada con aquello, como siempre. Tras otro par de mensajes enviados y recibidos, al final habían optado por quedar en la parada del bus a cierta hora.
Pasaron las horas y ambos se encontraban en una terraza de cualquier bar, viendo pasar a una multitud de gente mientras charlaban sobre temas ridículos y triviales, aunque divertidos y graciosos a la vez. La cerveza era aquello que se habían acostumbrado a notar en su garganta en las tardes de verano, y les gustaba sentarse a contemplar la nada mientras ésta les hacía compañía. Todo estaba siendo un plan sin planear bastante ameno.
Entonces decidieron acercarse a aquella masa de gente que se formaba cerca de ellos y se encontraron con una inmensa cantidad de gente preparada para ver a cualquier famoso que se dignase a acercarse un poco.
Cámaras de fotos de baja calidad, reflex profesionales, cámaras de vídeo que si X cogiese en brazos seguramente se los rompería, micrófonos con logos de cadenas de television varias, policías... mucho alboroto, demasiado barullo para su amigo, pero no para ella.
Y entonces empezó a llegar el glamour, a lo que X y su amigo respondieron con bromas y risas varias. Después de una larga espera, vieron al fin lo que tanto habían esperado: era la llegada de un Genio. Que caminó a lo largo de aquella alfombra roja que cubría el sucio suelo de la calle y desapareció entre la multitud de fans, cámaras y prensas varias.
Pero la cosa no terminaría ahí, sino que X se había fijado en alguien que, especialmente y por encima de cualquiero otro periodista, le había llamado la atención, y no pensaba detenerse hasta conseguir su propósito.
Lo consiguió y tras aquello aun quedó algo de tiempo para hacerse unas fotos en el photocall y la alfombra roja. Cosas con las que X, sin duda, solía soñar cuando era algo más pequeña.





Una de las mejores tardes de verano para X y, como no, otra vez se encontraba acompañada de su amigo B. Siempre estaba él...

2 comentarios:

  1. Una tarde que encima fue surgiendo sin casi planearse. La verdad es que se me ha pasado volando y sin darme cuenta. Ha sido un día fantástico :)

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