lunes, 26 de julio de 2010

Jamon para la jamona.

He abierto una bolsa de Ruffles Jamón Jamón y nada mas abrirla su inconfundible aroma ha llegado a mis fosas nasales, haciendo que, inevitablemente, metiese la mano dentro de la bolsa para, acto seguido, llevármela a la boca con dos patatas.
Ñam, ñam.
Éstas patatas son crujientes, están saladas, cosa que me encanta, y además tienen un sabor muy apetitoso y un aroma fuerte a jamón que es lo que hace que no sea solo jamón, sino jamón jamón, así, ¡con fuerza!
Éstas patatas son geniales y aunque sean un poco caras, merecen la pena. Yo estoy comiéndomelas mientras escribo ésto, y tu puedes comértelas mientras me lees. ¡Corre! ¡Baja al quiosco! Mmm... deliciosas, ¿eh? Volviendo al tema. La bolsa pequeña, la de 31 gramos, es perfecta para llevártela a donde quieras y poder disfrutar de las patatas Ruffles Jamón Jamón en cualquier lugar del mundo. Puedes metértela en el bolsillo de la sudadera y comértelas disimuladamente mientras escuchas a tu profesor dándote la brasa, puedes comértelas en el bar mientras te tomas unas cañas con tus amigos, en la playa mientras tomas el sol, en el autobús, mientras paseas...
Lo mejor que tienen es que, cuando deberías estar triste porque se terminan las patatas, es cuando mas alegre estás, pues nadie puede debatir que lo mejor de éstas patatas es el final, lo último, esos trocitos pequeños y super salados que quedan al final de la bolsa, que dan ganas hasta de abrirla y rechupetearla entera... De hecho, voy a hacerlo. ¡Mmm! Delicioso.
Así que, si quieres unas patatas que estén deliciosas, prueba éstas, aunque, ¡que demonios! ¿Conocéis a alguien que nunca las haya probado? Si conocéis a alguien decidle que me deje un comentario aquí, que no me lo creo.

Y le dedico ésta entrada a Rame ^^(L)
Y se que a Botus también le gustará, porque se que le encantan éstas patatas!



¡Hasta la próxima comida!

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